Bodas de sangre

Federico García Lorca

Estoy ilustrando Bodas de sangre.

Me gustaría rendir un homenaje a Lorca reinterpretando su obra, jugando a integrar su universo con el mío a través de elementos que tengamos en común.

Y es que me parece un hombre que, a pesar de recurrir a las palabras, es increíblemente visual. También me fascina el uso que hace de los símbolos como una especie de diccionario particular Lorca-mundo mundo-Lorca, con los que, a partir de poco, cuenta mucho. Muchísimo.

¿Quieres ver cómo lo he hecho?

Sobre la obra

Hablemos primero de Bodas de sangre.

Bodas de sangre es una de las tres piezas teatrales de Lorca conocidas como la trilogía de los dramas rurales. En ellas el poeta y dramaturgo retrata las arcaicas costumbres de su Andalucía natal, mostrándonos el ambiente en exceso conservador y asfixiante en el que se crió, donde las mujeres en general, y en el propio autor en particular, bien por su sensibilidad, bien por su orientación sexual, no parecen haberse llevado la mejor parte.

Esta pieza en concreto, una suerte de Romeo y Julieta a la andaluza, está basada en un hecho real que Federico leyó en la prensa en 1928, donde una novia decide fugarse con su amante el día de su boda, acabando ambos muertos por ello a manos de la familia del esposo despechado.

A través de tres cuadros y siete actos se van enmarañando los hilos que llevarán a los personajes hacia su terrible final, y es que una de las ideas que subyacen en esta obra es la del fatum, palabra de origen latino de la que derivan el fado, o lo que es lo mismo, el destino, además de los adjetivos fatal y fatídico. Y a mí no deja de resultarme llamativa la concepción popular del sino como algo ajeno a nuestro control, cuando en realidad no es otro que aquel que nosotros mismos hemos elegido. Resulta que es cierto que es algo ineludible, pero solo debido a que es la consecuencia directa de nuestros actos.

El destino, por tanto, no estaría escrito en nuestras manos, si no por medio de nuestras manos.

La trama de esta historia gira también en torno la lucha entre dos fuerzas contrapuestas: la de la moral socialmente impuesta a base de rancias tradiciones que de tan estancadas e inamovibles apestan a muerte,

y la de los deseos y emociones inherentes a la vida propios de cada individuo, que desbordan imparables desde los adentros. Se trata de un conflicto que cada personaje alberga en su interior y que a todos produce sufrimiento, resultado de interiorizar valores que no les son propios, que van contra su naturaleza.

El personaje más fascinante por esto es la madre. La más firme defensora de los usos y costumbres ajenos, dispuesta a educar a su hijo sobre cómo debe dominar a su reciente esposa, porque así es como debe comportarse un hombre, ya que así es como su difunto marido hizo con ella. Que argumenta sin descanso que una mujer debe limitarse a la casa, a sus labores y la familia, y quedar confinada entre las cuatro paredes de esa cárcel autoimpuesta que denomina hogar, igual que se niega a perdonar al clan de los Félix por la muerte de su esposo y su otro hijo, incapaz de darse cuenta de que la única que cumple condena por ello, es ella misma.

Bodas de sangre es una obra que tiene casi 90 años, pero cuyo contenido es de rabiosa actualidad, ya que muchas de las controversias que en ella se tratan siguen presentes en nuestros días. Todavía son muchos los individuos que por alejarse de los convencionalismos siguen sintiéndose reprimidos e incluso a veces, perseguidos. Y la raíz del problema tiene que ver con los juicios de valor y la aceptación; la propia y la ajena.

Bodas de sangre es una obra que merece ser traída nuevo a la luz para ser recorrida con intención de aprender, con la esperanza de que a través de alguno de sus personajes, o con todos a la vez, logremos experimentar una catarsis que nos haga librarnos del terrible miedo que tenemos a dejar que los demás sean, y a dejarnos a nosotros mismos ser.

Las ilustraciones

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Un proyecto versátil, abierto a propuestas

intervenciones en el espacio público, exposiciones, edición literaria…

La actual coyuntura sanitaria en la que nos encontramos ha dado un giro a muchos proyectos, entre ellos el mío. Lo que inicialmente me había planteado como una intervención artística en la calle para una noche cultural en la capital asturiana, con un posible desarrollo posterior en otros ámbitos, ha quedado invernando, a la espera de que la vida recupere esa normalidad que tanto ansiamos. Por mi parte no veo el momento; han sido muchas las horas que he pasado con este hermoso bebé, al que me muero de ganas de presentar en sociedad.

Si eres director de arte, editor o similar y mientras echabas un ojo al proyecto algo te ha removido por dentro, no lo dudes…

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